No eres tú, es tu realidad

Maraña

septiembre 10, 2020

Influencias

Somos seres sociales, de eso no hay dudas. Basta mirar a nuestro lado para ver a todo el mundo con el móvil en la mano, dando un abrazo a alguien, niños en el parque, conciertos, reuniones familiares, trabajando en equipos, etc…no importa la forma, buscamos la interacción con los demás y eso se manifiesta desde que nacemos hasta que morimos. Gracias a ser seres sociales tenemos rasgos de personalidad, tendencias, capacidades, opiniones que hemos heredado de nuestros antepasados, etc. Es de nuestra interacción con la sociedad en la que vivimos que se han desarrollado dentro de nosotros, por lo tanto, también bajo su influencia, ya sea de forma consciente o inconsciente. Esta influencia no es impuesta, no nos obligan a seguirla, tampoco nos convencen para hacerlo. Verás que no eres tú, es tu realidad!

Ejemplo cotidiano

Hacemos que los niños tomen la comunión. No lo hacemos por ser fieles creyentes (habrá casos que sí), es más un…toda la clase lo hace y pobre Pepe no va a ser el único que no lo haga…, se va a sentir mal, se quedará sin regalos y será el diferente de la clase…. Ponemos en Pepe sentimientos que ni siquiera dijo sentir.

Nosotros nos encargaremos de dejarle claro a Pepe que él irá con todo el grupo a hacer la comunión y que lo pasará genial con su familia y amigos. De ésta forma no estamos obligando a Pepe a hacer nada en contra de su voluntad. Lo influimos para que no se revele contra algo que para nosotros es lo correcto, lo que está bien. Entonces Pepe crecerá y probablemente dirá a sus hijos exactamente lo mismo, que la comunión es algo para festejar con amigos y familia y se lo pasarán genial. Pepe construirá su realidad asumiendo que el tomar la eucaristía es algo bueno y hasta puede ser divertido con una fiesta que acompañe.

Nos transmiten de generación en generación ciertos valores, creencias, verdades, pensamientos, etc. Crecemos con ello y lo vamos aplicando de forma consciente e inconsciente en nuestras vidas y hasta creamos nuevos conceptos basados en estas realidades que nos fueron dadas como ciertas.

Tu realidad

Se ve claramente reflejada esta influencia cultural en preguntas que nos hacemos a nosotros mismos cuando tomamos alguna decisión. Es habitual que nos preguntemos… ¿Qué va a pensar mi pareja sobre esto? ¿Mi hijo estará de acuerdo? ¿Mi madre dirá que está bien? ¿Y el vecino dirá que estoy loca por cantar y desafinar tan alto? Lo mismo pasa con la moda, las costumbres, opiniones… ¿Cuántas veces sentimos que nuestra opinión es puesta bajo juicio y nos importa saber lo que piensan los demás sobre ella?

Nos importa saber qué piensan los otros de nuestra opinión para de forma consciente medirnos y compararnos con los demás, para saber y sentir hasta dónde nuestra opinión no pasa los límites de lo establecido, qué es normal y aceptado por el resto de la sociedad. Si mi opinión no se acepta de buena manera, entonces la cambiaré, haré variaciones, la limaré por un lado y sacaré punta por otro hasta llegar a estar dentro de lo que se espera que la sociedad acepte. Buscamos la aceptación social.

Estos reajustes que realizamos para encajar hace que cada realidad personal sea distinta y única, ya que la influencia que ejerce el medio será en algunos más fuerte y en otros más débil. Dependerá de procesos internos personales en qué medida se aplican a nuestra vida y qué tan flexibles somos a la hora de cambiar lo que pensamos.

Entonces, construimos la realidad de una determinada manera gracias a la influencia que ejercen los demás y nuestro medio social sobre nosotros.

Trabajo personal: ¿influencia o autoconocimiento?

Bueno, querido lector, aquí viene lo difícil… influencia vs autoconocimiento. Como seres individuales que somos, cada uno tendrá distintas motivaciones, necesidades, curiosidades, gustos, etc. Como vimos, quizás nuestros gustos no sean bien aceptados, o tal vez lo que a mí me viene bien en éste momento es interpretado por los demás como un acto egoísta, o a lo mejor siento que mi misión en la vida es vista por mis padres como la mayor locura de todos los tiempos. Esto generará en mí una guerra conflictiva entre lo que a mí me hace feliz y lo que la sociedad (incluyendo a familia y amigos) dice que está bien o mal. El trabajo está en reconocer que es lo que a mí me hace sentir pleno y me hace brillar. Ser coherente conmigo mismo. Hacer lo que pienso.

Tenemos que aceptar que a la larga o a la corta, el no ser fieles con nosotros mismos nos traerá problemas, muchos problemas. Dichos problemas se expresarán de mil formas distintas; puede verse en frustraciones, ansiedad, miedo, inseguridad, depresión, vanidad, etc. Por supuesto que aparte de la influencia de la sociedad habrá otras cosas que enfaticen estos problemas, pero podríamos empezar por conocernos un poquito más preguntándonos cuantas cosas de las que hacemos están influidas por los demás.

Saca peso de tu mochila!

Te invito a que hagas este hermoso trabajo personal, no es fácil, te cruzarás con algún demonio que otro, seguramente con varios, pero te aseguro que estarás aligerando el peso de muchas cosas que han puesto en tu mochila sin darte cuenta de ello.

Siguiendo el ejemplo de la comunión, si tienes hijos, pregúntate: ¿Crees en Dios? Si la respuesta es afirmativa… ¿Tu Dios es católico? ¿Has investigado sobre otras religiones? Quizás tu filosofía de vida  (lo que está bien o mal) se encuentre más afín con alguna religión que desconoces. ¿Crees que tu hijo está capacitado con la edad que tiene para seguir una religión el resto de su vida? ¿Entiende tu hijo el concepto de libre albedrío? ¿Lo entiendes tú? ¿Crees que tu hijo tiene suficientes opciones para elegir? (Recuerda: existen muchas religiones) ¿Te dieron a ti opciones en su momento? Evidentemente si tu respuesta a crees en Dios es negativa, la pregunta sería, ¿le preguntaste a tu hijo si cree en Dios? ¿Harás una comunión para juntarte con amigos y familia y que el niño tenga regalos? ¿Le dirás también que estás siendo hipócrita festejando algo en lo que no crees?

Imagen en viñeta http://www.jrmora.com

https://sencilla-mente.com/marana-y-coronavirus/

2 Comentarios

  1. Diego

    Hola Maraña, muy interesante el planteo de preguntarse a uno mismo sobre muchas cuestiones y tomarnos en cuenta nuestra propia respuesta. Yo ahora estoy tomando mate, y hasta eso que creo que elijo cada vez que con esmero me lo preparo, no lo he elegido de manera totalmente voluntaria o tal vez debiera decir que es voluntario pero inconsciente, ya que el mate acompañó muchas situaciones de mi vida desde que tengo memoria que tienen una fuerte carga emotiva, y ademas porque en mi entorno se toma mate, y esto fue asumido por mí como algo normal de hacer. Seguramente para otras culturas se vea muy raro lo que estoy haciendo ahora, y más aún en verano, cuando a pleno sol me cebo un mate bien calentito. Lo mismo me pasó con Dios (lo escribo con mayúscula porque me refiero al dios de los católicos, y al que lo llaman por este nombre, Dios, sería como el dios Dios) Durante mucho tiempo creí, pero siempre de una manera crítica, preguntándome los porqués, y viendo que mucha gente que creía en otras cosas seguramente no estaba equivocada, hasta que después de mucho preguntarme, llegué a la misma conclusión que con el mate, por lo que fiel a mi mismo, hoy puedo decir que no creo siquiera en la existencia de Dios (otra vez con mayúscula por lo mismo) ni de dios. Y te confieso Maraña, que era más fácil cuando creía, porque a la distancia y por intermedio de Dios podía quedarme tranquilo de que mis afectos iban a estar bien, ahora que eso depende de otras cosas, es más difícil. Incluso el morir, antes era para luego resucitar o para encontrarnos en otro lugar, pero ahora, es solo el morir como el final, sin nada más luego. Digamos que era más fácil creer que no hacerlo.
    Hasta acá lo fácil, ya me he preguntado, me he respondido y he tomado las decisiones para ser fiel a mí mismo. Pero tomando el ejemplo de la comunión con el que termina el artículo, yo agregaría una pregunta, que seguramente me es de difícil respuesta: si después de todo esto que te cuento, mi hija, a la misma edad de Pepe, me dice “papá quiero tomar la comunión porque creo en Dios”, voy a poder respetar este libre albedrío o lo voy a cuestionar desde mi actual manera de entender las cosas? y si puedo respetar su elección ¿sería hipócrita si festejo su comunión con una linda fiesta?. Saludos Maraña y a seguir con esta buena idea!!

  2. Maraña

    Hola Diego!!
    Creo que respetar el libre albedrío de tu hija es esencial, es una persona distinta, aunque es un tema que se podría escribir en otra entrada, por otro lado, creo que no serías hipócrita porque estarías festejando por lo que significa para tu hija, estarías respetando y apoyando sus creencias. Eso siempre es algo bueno!

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