Felicidad… ¿se consigue por metas alcanzadas?

Maraña

noviembre 16, 2020

 

 

¿Cuántas veces nos preguntamos qué es la felicidad? ¿Cuánto dura? ¿Es constante? ¿Cómo se consigue? ¿Qué podemos hacer para mantenerla? ¿Hay personas más felices que otras? Demos un paseo por ciertas cuestiones para responder a estas preguntas.

Por felicidad podríamos entender un estado emocional positivo que se acompaña de sentimientos de plenitud, bienestar y satisfacción, y que aparece como reacción a la consecución de metas (laborales, profesionales, familiares, sociales, académicas…) pero, de gran importancia en la vida de una persona (por ejemplo, el amor de una pareja, el cariño de los hijos, el aprecio y aceptación de los amigos, el reconocimiento profesional…)

Existen 2 enfoques para la felicidad: el enfoque hedonista (cuyo fin es conseguir placer, tanto físico como alcanzando metas de interés personal como profesional, social, académico, familiar, etc.) y el enfoque eudaimónico (la felicidad no se limita a una mera búsqueda de lo placentero y agradable, sino que se encuentra en el crecimiento personal y la autorrealización)

Sin embargo, numerosos estudios indican que estos dos enfoques se mezclan y la felicidad quedaría definida en el área delimitada por la interacción entre lo placentero y la realización personal.

Desde la psicología de la emoción se plantea que cada uno determina su nivel de felicidad efectuando sucesivas comparaciones con patrones normativos. Estos pueden ser de carácter social (comparación social) o personal (comparación con el nivel de aspiración, con ideales, con experiencias pasadas, etc.). Cuando el resultado de la comparación supera el criterio correspondiente, surgen sentimientos de felicidad y satisfacción. Por el contrario, cuando no se alcanza, el nivel de gozo tiende a bajar. Desde este modelo, la felicidad no dependería tanto de qué conseguimos, sino de qué importancia le damos a lo alcanzado cuando comparamos.

Felicidad:

  • se genera cuando las circunstancias que se dan no son nuevas para el individuo ya que suelen estar asociadas a planes o proyectos personales que en muchas ocasiones cubren amplios periodos de la vida del individuo, por ejemplo, una formación, mantener una familia, relaciones sociales de apoyo y afecto.
  • Las metas son deseadas y buscadas intencionadamente, lo que hace sentir a la persona cierto grado de control.
  • Se generan altas expectativas de probabilidad.
  • La situación desencadenante es valorada por la persona como altamente positiva, al ser consecuente con los planes y necesidades

En general, la felicidad hace que sintamos mayor seguridad en nosotros mismos, nos hace más tolerantes a la frustración, nos motiva a alcanzar metas, eleva la autoestima, nos hace más flexibles a los cambios físicos, mentales, de valores, de contexto, etc…fomentando la sociabilidad y la conducta de ayuda. El individuo por la positividad emocional se siente lleno de energía, optimista y satisfecho y se ve a sí mismo como competente y valioso. La gente feliz influye en los procesos de pensamiento, solución de problemas, de creatividad y motivacionales, entre otros.

 

 

¿Qué factores nos hacen felices?

Pues esto no tiene respuesta, la felicidad es subjetiva y dependerá de cada uno de nosotros sentirla y llenarnos con ella. Lo que a ti te hace feliz quizás para mi sea lo más aburrido del mundo, y al revés. Pero, es verdad, que podemos decir que un gran potenciador para la mayoría es alcanzar una meta personal, el éxito en el desarrollo de nuestro plan de vida. Lo que sí está claro es que seremos más felices cuando haya coherencia entre lo que tenemos y lo que deseamos, es decir, entre nuestra realidad y nuestras expectativas.

Al ser todos diferentes, algunos serán felices casi todo el tiempo, otros se sentirán satisfechos y los últimos se sentirán infelices. ¿Qué es lo que determina estas diferencias? Señalemos algunas características que influyen, ya sea de forma positiva o negativa.

Patrón de personalidad…

Las personas extrovertidas a modo general son optimistas (valoran las situaciones en general positivamente, si hay dificultades se las plantean como un reto que los ayudará a seguir creciendo) Son sociables, por lo tanto, al interactuar con otros serán más flexibles y abiertos al aprendizaje. Se ha demostrado por numerosos experimentos que extraversión y felicidad van de la mano. La extraversión es el rasgo de personalidad que de manera más fuerte y positiva se vincula a la felicidad, independientemente de raza, género y edad. Estos estudios lógicamente no avalan de que los introvertidos son infelices, sino que la extraversión aumenta las posibilidades de alcanzar la felicidad ya que el componente social es una fuente de aprendizaje y reforzador de la autoestima.

El neuroticismo es una medida clínica de inestabilidad mental, se asocia con angustia, depresión y desesperanza, totalmente opuesto al estado de felicidad. Por este motivo la estabilidad emocional es un trampolín hacia la felicidad, las personas estables tienden a la alegría, optimismo y positividad.

 

Relaciones interpersonales…

Algunos investigadores apoyan la teoría de que las relaciones basadas en la confianza, la afectividad y el apoyo, son necesarias para alcanzar la dicha. La felicidad no está determinada por el número de relaciones sociales que mantenemos sino por la calidad de los lazos íntimos que establecemos en ellas. Las relaciones que creamos deben ser sanas y estables emocionalmente. Estudios demuestran que al parecer el matrimonio está relacionado con mayor felicidad. El matrimonio proporciona una fuente extra de autoestima (por ejemplo, permite escapar del estrés, como el trabajo) y al ser una relación íntima y de apoyo, hace menos probable los sentimientos de soledad.

 

Elección y logro de metas personales…

La felicidad no se halla tanto en la meta u objeto deseado sino en el proceso para conseguirlo. Cuando conseguimos algo nuestro interés por ello decae, entonces es el proceso que lleva a la consecución de las mismas el que influye en el nivel de felicidad. Cuanto más difícil más felicidad, corroborando que al final de cuentas lo que valoramos es el camino y no el fin Cuanto más eficaces y competentes nos sentimos en el proceso, mayor es el nivel de satisfacción y de bienestar que sentimos. Cuando el reto es demasiado fácil o, por el contrario, demasiado difícil, el nivel de felicidad es menor porque o no implica ningún esfuerzo por nuestra parte o lo vemos como algo agotador (saltan las alarmas de posible frustración y el cansancio)

En general, obtenemos mayor satisfacción y gratificación en el desarrollo de actividades coherentes con nuestros valores y creencias. Cuando no hay coherencia, la selección de objetivos suele estar guiada por la ansiedad, la angustia, la culpa… o son expectativas que otros han puesto en nosotros. Aquí, el nivel de felicidad es mínimo, porque son metas forzadas, sin motivación. El interés por ellas es probable que desaparezca cuando se presente algún impedimento en el camino. Esta situación se plantea, por ejemplo, cuando realizamos una carrera profesional porque Papá y Mamá lo quieren así.

La unión entre lo que nos interesa y nuestros valores, nos dará sensación de dominio y control cuando estemos trabajando en alcanzar nuestra meta, aumentando la felicidad.

Disponibilidad de bienes y recursos…

¿Más dinero supone mayor felicidad? No parece que la riqueza sea un buen predictor del nivel de felicidad. El dinero solamente es relevante cuando las necesidades básicas no están siendo cubiertas. Una vez que estas lo están, más dinero no nos hace más dichosos. Lo relevante es la importancia que la persona le da al dinero, y no este en sí mismo. El dinero no da la felicidad, pero tampoco la pobreza la favorece.

La felicidad es el problema

Los momentos de máxima felicidad son muy pocos (nacimiento de un hijo, una unión, un viaje esperado, etc.), entonces sería un error basar nuestra vida intentando tener estos momentos. Centrarnos en conseguirlos nos podría hacer caer en lo contrario…la infelicidad, ya que nos estaríamos frustrando muy a menudo. Para mantener la felicidad debemos llegar a una plenitud interna donde lo emocional, psicológico y físico estén en equilibrio. Tenemos que darle la importancia necesaria a las cosas que nos pasan. Si el día de hoy has almorzado con tu mejor amigo, te has puesto súper contento por verlo y se han reído muchísimo… ¡no permitas que el tráfico te amargue!

¿Entonces…como llegamos a esa plenitud interna? Tranquilo…podemos practicar algunas cositas

  • La gratitud

Cada mañana abres los ojos, respiras, tienes tu café, tu cuerpo, tu mente…agradece por todo eso. Pon atención a todo lo bueno y positivo que tienes alrededor. Hazte consciente de ello. Puedes empezar agradeciendo por cosas generales y luego ir llegando a lo más pequeño, te darás cuenta de que hay millones de razones por las cuales agradecer.

  • Amor

¡Ama todo! Amate a ti, ama tu casa, ama tu comida, tu trabajo, tu gente, tu vecino y hasta el que se cruza contigo en la calle. El amor es el mayor superhéroe contra lo tóxico de tu vida. Puede con el resentimiento, la ira, el deseo de venganza, la envidia, etc.

  • Satisfacción

Siéntete satisfecho con lo que tienes y con lo que eres, ¡acéptalo!  Recuerda que lo que tienes es gracias a tu esfuerzo, agradece y siéntete orgulloso de eso. No sirve de nada vivir en el pasado que no volverá o en el futuro que no sabemos de qué forma llegará.

  • Perdón

Perdónate y perdona. No te autocastigues ni desees el mal a otros. Perdonar te traerá paz y tranquilidad contigo y con los demás.

  • Optimismo y esperanza

El ser optimista nos hará sentir que todo es transitorio, que pronto pasará y mejorará. ¡Trabaja en mejorar tu optimismo!

¡Felicidades amiga! ¡Felicidades amigo! … Elige ser feliz

Llegamos a la conclusión de que ser feliz es una elección. Elige metas realistas y alcanzables. Cuando alcances la meta, toma nota mental de todo lo que haz hecho para llegar allí y dale mucho valor. ¡Solemos festejar muy poco para todo lo que nos costó! Dedica unos minutos a pensar en tu esfuerzo y siéntete orgulloso de ti. Rodéate de gente positiva, practica el optimismo, la gratitud, el perdón, haz ejercicio y ten una actitud positiva. Deja ir, acepta que no puedes controlarlo todo, redefine tus valores, sonríe más, valora las pequeñas cosas. Ayuda a otras personas, te hará sentir útil y que dedicas tu tiempo a cosas necesarias e importantes.

No busques la felicidad, vive en ella. Cambiemos frases y clichés como “que seas feliz” por permítete ser feliz, pon intención en ser feliz, permite que el ahora te abrace y te haga feliz, ya sea agradeciendo, dando amor, recibiendo cariño, ayudando a alguien, haciendo un deporte, ¡valora lo bien que has hecho algo…no te olvides! La vida es hoy y nadie sabe cuándo acaba.

Para profundizar más…

 

 

2 Comentarios

  1. Daniel Fernando Rascon Barrenechea

    Es fácil vivir feliz me gustaría poder explicarlo a todos los que me rodean gracias por aclararme la mente y por ayudarme a encontrar ese modo de acomodar mis ideas de la realidad gracias

    • Maraña

      ¡Muchas gracias a ti por leerme!… Sigamos creciendo.

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